¿Qué ha pasado?
En junio de 2026 se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México la Copa Mundial de la FIFA, por primera vez con 48 selecciones participantes y, también por primera vez, con tres países anfitriones simultáneamente. Según la revista especializada Protector, esta configuración plantea a los responsables de seguridad un desafío sin precedentes. Se requiere una arquitectura de seguridad interconectada que combine la protección de los estadios, la gestión de aficionados y la respuesta a crisis, en lugar de abordarlos de forma aislada.
La enorme magnitud del torneo no solo incrementa el número de partidos, sino sobre todo la complejidad de la planificación de seguridad: distintos marcos jurídicos, competencias federales, grandes distancias entre las sedes y millones de visitantes internacionales configuran un escenario que supera con creces la seguridad tradicional de eventos.
Los detalles
Tres países, tres culturas de seguridad
El punto de partida es ambivalente. Por un lado, especialmente Estados Unidos cuenta con una amplia experiencia en grandes eventos de ligas deportivas profesionales como la NFL, la NBA o la MLB, así como en megaeventos internacionales. Por otro lado, la arquitectura organizativa difiere considerablemente de los modelos europeos: la marcada estructura federal implica que los conceptos de seguridad no pueden implementarse de forma centralizada y uniforme, sino que en cada sede deben tenerse en cuenta competencias, procedimientos y culturas operativas distintas. Canadá aporta un nivel de profesionalidad comparable con su propio marco administrativo, mientras que México añade requisitos adicionales en materia de infraestructura, seguridad pública y control de visitantes.
Escenarios de amenaza y defensa antidrones
Entre las amenazas clásicas en grandes eventos se encuentran los atentados terroristas, los agresores individuales violentos, las estampidas masivas, los fallos técnicos, los ciberataques contra infraestructuras críticas o sistemas de venta de entradas, las amenazas de drones y la delincuencia convencional, desde el robo hasta el fraude organizado. Se presta especial atención al espacio aéreo: los drones han pasado de ser un tema marginal a convertirse en una amenaza real, pudiendo utilizarse para labores de vigilancia, para causar disrupciones o, en casos extremos, como vehículos de cargas peligrosas. Por ello, los conceptos de seguridad modernos deben incorporar capacidades de defensa antidrones (Counter-UAS) como elemento fijo.
Marco regulatorio de la FIFA
La FIFA establece un marco claro a través de las Stadium Safety and Security Regulations. Estas definen los requisitos mínimos para la organización de la seguridad, el personal, la infraestructura técnica y la gestión de emergencias. En el centro se encuentra un modelo de seguridad de varias capas con los siguientes elementos:
- Análisis de riesgos exhaustivos para cada estadio
- Planes de emergencia y evacuación robustos
- Competencias claramente definidas entre organizador, policía, servicios de emergencia y operadores de los estadios
- Un centro de operaciones central del recinto (Venue Operation Centre) como puesto de mando operativo
- Sistemas fiables de control de accesos y zonas de acreditación separadas
- Perímetros de seguridad internos y externos
- Sistemas de videovigilancia (CCTV), medios de comunicación redundantes, sistemas de megafonía para la gestión de flujos de visitantes y suministro eléctrico asegurado
La gestión de aficionados como factor de seguridad
Un aspecto central es la gestión de aficionados. Los torneos europeos han demostrado que la seguridad no se logra únicamente mediante el aislamiento físico, sino también a través de la gestión de los movimientos de aficionados, la comunicación temprana y la organización para dispersar posibles situaciones de conflicto. Hendrik Grosse-Lefert, director de Seguridad y presidente de la Comisión de Prevención y Seguridad de la DFB, subraya al respecto: "Para Norteamérica, esta forma clásica de gestión de aficionados en el fútbol está menos arraigada en la cultura de eventos que en el fútbol europeo de élite". Además, destaca: "Es fundamental aprovechar las experiencias relevantes en materia de seguridad de anteriores Copas del Mundo y Eurocopas, así como los conocimientos nacionales de los países anfitriones".
Contextualización
El Mundial 2026 marca un punto de inflexión en la comprensión de la seguridad en eventos: se pasa de la protección clásica de instalaciones a una gestión integrada de visitantes, entendida como un "customer journey". Quien se limita a proteger únicamente el estadio se queda corto: las fases críticas comienzan ya en los nudos de transporte, en las zonas de aficionados, en las vías de acceso y en el entorno urbano. La seguridad de los estadios se convierte así en parte de un espacio de protección ampliado, que abarca el orden público, la movilidad y la comunicación en situaciones de crisis.
El verdadero reto radica menos en amenazas individuales que en la coordinación a través de las fronteras nacionales. La seguridad en tres países implica diferentes estructuras policiales, culturas administrativas, marcos legales y procesos de toma de decisiones que deben armonizarse entre sí.
Consejos prácticos
- Los conceptos de seguridad no pueden copiarse sin más: los modelos exitosos de torneos anteriores deben adaptarse a las circunstancias locales.
- Una comunicación temprana y clara dirigida a equipos, oficiales, familiares y grupos de aficionados que viajan, sobre particularidades locales, normas de comportamiento y riesgos potenciales, constituye en sí misma una medida de protección.
- Las capacidades de defensa antidrones (Counter-UAS) deben considerarse como un componente fijo de los conceptos de seguridad modernos para grandes eventos.
- Las marchas organizadas de aficionados y unas estructuras de llegada y concentración claramente definidas ayudan a evitar conflictos espontáneos o concentraciones peligrosas de flujos de personas.
- Un centro de operaciones central (Venue Operation Centre), donde todos los actores relevantes concentran la información, es decisivo para una actuación coordinada en caso de crisis.
Perspectivas
Como federación participante, la DFB apoya a los organizadores con medidas de prevención y seguridad ya establecidas, como la seguridad de los equipos, las embajadas de aficionados y un centro de situación en el campus de la DFB. Este se mantiene en contacto constante con la Oficina Central de Información sobre Eventos Deportivos (ZIS) y con el Ministerio Federal del Interior, junto con la Oficina Federal de Policía Criminal y la Policía Federal, que también se despliegan tanto desde Alemania como sobre el terreno para apoyar el Mundial.
El Mundial de la FIFA 2026 se convierte así en una prueba de estrés para la seguridad moderna de eventos. El éxito del torneo no dependerá únicamente de controles de acceso estrictos o de una presencia policial visible, sino de la interacción entre una planificación preventiva, tecnología inteligente, cooperación internacional y una gestión de crisis adaptable. La seguridad de los estadios no es solo una obligación operativa, sino el requisito fundamental para que un gran evento global se convierta realmente en un evento deportivo seguro.